Tobías
Vincent me examina con la mirada, con ojos afilados me recorre de pies a cabeza. No sé qué pretende con su acción, pero comienza a molestar su actitud tan petulante. Se que me estoy haciendo una mala impresión sin conocerlo, pero la primera impresión siempre cuenta.
— ¡Hola! Tú debes ser Tobías, ¿verdad?— Aprieta mis mejillas con fingido entusiasmo y repito, su actitud es agobiante – Ya eres todo un hombre y cada día te pareces un poquito más a tu padre. Eres tan guapo como Sebastián.
Ci