Tobías
Ha comenzado a llover, lo sé por que las gotas golpean el tejado con insistencia. En un comienzo es una lluvia suave, la cual poco a poco se transforma en una feroz. El viento no se queda atrás, sopla con tal violencia que las ramas de los árboles azotan la fachada exterior de la cabaña. De pronto, el rechinar de las tablas provoca un escalofrío en mi columna vertebral y la mezcla de sonidos torna el ambiente mucho más tétrico. Admito que soy un cobarde, me aterra pensar en sucesos paran