Capítulo 27.
Tobías
El primer día a solas en este lugar fue una jodida bendición. Pude descansar el día completo, mientras comía bocadillos ligeros y dibujaba en uno de los cuadernos que Isaac compró para mí. Fue una velada tranquila y el descanso extremo ayudó a que mis adoloridos músculos se relajaran y el dolor al día siguiente fue mucho menor. Los días posteriores no fueron para nada diferentes, aproveche de descansar y terminar de reponerme. Transcurrieron tres días y me