Mundo ficciónIniciar sesiónEmilia volvió a casa en uno de los autos de la familia. Rubén y Álvaro la acompañaron y subió con ellos hasta el mismo ascensor. Santiago había resistido en pie, pero iba prácticamente colgado de su mano. Había jugado, comido y vuelto a jugar. Y eso que en la casa de los Caballero no había más niños, si se llegaba a juntar con Pablo, el hijo de la







