Mundo ficciónIniciar sesión—¿Cuáles rosas? –preguntó Emilia—. Tú sólo me diste espinas.
Rubén despertó sobresaltado y se sentó de golpe en la cama.
Era un sueño. Sólo era un sueño.
Sintió la boca seca y la lengua rasposa, pero no tuvo ánimo de salir de la habitación e ir a la cocina por un vaso de agua. Esta no era la mansión, donde sagradamente había u







