Mundo ficciónIniciar sesiónLlegó la noche y los nervios no faltaron, suena la puerta y voy lentamente hacia la puerta, tomo aire, me tranquilizó un poco y le abro la puerta con una sonrisa gigante en mi cara.
—Hola Robert, que apuesto te ves, luces guapísimo — hablo muy coqueta.







