Salimos corriendo y de pronto siento como nos están disparando y, no creo que se hayan dado cuenta ya que él querido ha muerto. Corrimos lo más que pudimos hasta que mi pie se torció y me lastimé, Raúl me levanto en sus brazos y nos escondimos detrás de unos arbustos. De inmediato escuchamos como alguien nos seguía.
—Deben estar por acá cerca —decía uno—. Nos acaban de avisar que el jefe está muerto, toca encontrarlos y darle su merecido.
Esas palabras hicieron que mi corazón latiera de forma