Mire la hora y aún está temprano para disfrutar la vida, no tengo porque amargarme por un niño que no quiere dejar la cuna, no quiero cambiar pañales, prefiero hombres de verdad. Hombres que no se dejan manipular de esa forma por su familia. Eso es lo que más detesto, que hayan personas interfiriendo en mis cosas, que no me dejen seguir con mis planes, ella poco a poco se alejara y comprendera que conmigo no se mete.
Tomó un taxi y me fui a uno de los bares más conocidos del lugar, de esos que