Estefanía Wolsky
Todo el camino a casa fue desesperante y sumamente agobiante. Me había ido caminando sin nada más que la ropa que llevaba puesta y mi billetera metida en los bolsillos del abrigo.
Continuaba llorando mientras la capucha de la sudadera me cubría el cabello y aunque podía haber tomado el autobús decidí caminar todo el trayecto a casa porque necesitaba el respiro, necesitaba la desconexión.
Pero de igual forma sentía que algo se quebraba en mi interior tras recordar una y otra vez