Kadet Kravec
Ver la angustia y la desesperación en el rostro de Fany mientras la llevaba al hospital me dejó fuera de juego. Nunca la había visto tan descontrolada y preocupada por algo como la vi hoy. Estaba nerviosa, con las lágrimas sin derramar en sus ojos y los temblores de sus manos incontrolables.
Y cuando entré y la vi en una posición incómoda mientras dormía y sostenía la mano de la niña que ahora estaba despierta, supe que tenía el corazón más hermoso que pudiera apreciar.
La adoraba,