Estefanía Wolsky
Había almorzado con Kadet y aunque recibí muchas miradas extrañadas cuando ambos salimos del edificio por el área de recepción ya que el restaurante quedaba a una esquina, ciertamente nadie parecía impresionado.
Tal vez porque trabajaba en su mismo piso, fácilmente podríamos pasar como si estuviéramos en un almuerzo tranquilo. Por ello evité tomar su manos mientras salíamos, aunque claramente eso pareció molestarlo.
Al regresar él me dejó ir hacia nuestro piso en su ascensor pr