Estefanía Wolsky
Había estado todo el viaje en vilo. Kravec conducía hacia su casa a una velocidad prudente, pero podía ver en el fierro agarre que mantenía en el volante que estaba haciendo todo lo que podía para no desviarse en la carretera y terminar lo que hacía tantas veces habíamos iniciado.
Mi corazón martillaba con fuerza contra mi pecho y estaba tan, pero tan nerviosa.
Al fin podría decir que había explorado absoluta y totalmente mi sexualidad después de esta noche. Al fin podría decir