Estefanía Wolsky
Después de esa tarde en la capilla Kadet se mantuvo a mi alrededor, pululando sobre las cosas que hacía y prestándome una atención que nunca me habían prestado nunca. Al menos no de esa forma.
Me enviaba mensajes, se mantenía al tanto de mis comidas y de paso, cada vez que me veía sus dedos recorrían el camino hacia mi cuerpo y terminaban en mi interior dándome placer.
Además de eso todo había continuado en normalidad.
Las dos arpías no habían vuelto a aparecer y supuse que Kad