Estefanía Wolsky
Kadet conducía a través de la lluvia con cuidado. Mis ojos se movían a través de la bruma de la lluvia tratando de localizar en dónde estábamos, pero no se podía ver nada, lo que terminó dando paso a que Kadet estacionara el auto en la orilla.
La tensión entre ambos era palpable, crepitaba como un fuego recién encendido y me quemaba todo el camino. Mi centro palpitaba desde el momento en el que él me tocó y me susurró al oído.
Y aun no me acostumbraba a la sensación de ser toca