Laila despertó al sentir algunos rayos de sol en su rostro. Debía ser alrededor de las ocho de la mañana, pero aún no tenía muchos ánimos de levantarse.
Se giró y sonrió al ver a Michelle aún dormido. Era el quinto día consecutivo que despertaba a su lado. Desde la primera vez que habían pasado la noche juntos, él se las había ingeniado para convencerla de quedarse a dormir con él. No es que necesitara insistir demasiado. Disfrutaba pasar las noches con él.
Había descubierto que hacer el amor