POV de Nina
Mientras caminaba hacia el bar privado donde se celebraba la fiesta, no pasé por alto la forma en que las miradas llenas de deseo de los hombres-lobo guapos y poderosos del equipo de hockey sobre hielo se clavaban en mí como si quisieran devorarme allí mismo y en ese instante. Y las mujeres-lobo me miraban con curiosidad, como si de repente me hubieran crecido dos cabezas. Apuesto a que se preguntaban por qué mi olor era tan seductor y adictivo. Toda esa atención se sentía tan bien…