Narra Rose
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Después de esa fatídica fiesta, la pase muy mal en el hospital, acompañada de mis tres amigas y de Hudson.
Parecía que nunca iba a terminar la noche: los enfermeros se tomaban su tiempo para atenderme; mi nariz me sangró como media hora más o menos, no dejaba de sangrar; Hudson estuvo alado mío todo el tiempo, preocupándose por mí. Él era el que iba a traer más y más gasa para contener el sangrado.
Luego de un par de chequeos pudimos ir a casa, mis amigas me llevaron y Hudson se