Capítulo 61
Estoy en un maldito ataúd.
Aquel espacio confinado, más oscuro que la medianoche, era sin duda mi tumba, y me hizo preguntarme cuánto tiempo llevaba muerto. Sentí un nudo en el estómago al darme cuenta de la realidad; el impulso de escapar me invadía, pero todo fue en vano.
Lo intenté de nuevo, empujando la superficie cementada, pero seguía sólida y, lo peor de todo, me estaba quedando sin aire.
El oxígeno escaseaba en el pequeño espacio, obligándome a actuar aún más rápido y a afro