Bella se puso de pie y se acercó a un costado, luego desbloqueó la pantalla. —Pedro, ¿qué quieres decir? ¿Cómo es que tienes que viajar por negocios? ¿No dijimos que hoy ibas a venir a recoger los papeles?
La voz de Pedro sonó tan indiferente como siempre. —Han surgido algunas situaciones imprevistas.
—¿Cuándo podrás regresar entonces? —Bella volvió a preguntar.
Pedro resòndió: —Depende de cómo resulten las cosas, si todo sale bien, en diez días o quince.
—¿Quince días?! —el repentino aumento en