—¡Ay!
El hombre se llevó las manos a la cabeza y lanzó un grito de dolor, momento que Bella aprovechó para echar a correr hacia la salida.
—¡Maldita perra, cogedla!
Reaccionó Luis, aún dolorido y lleno de rabia, gritando esa orden.
El hombre al que Bella golpeó en la cabeza se lanzó de inmediato a perseguirla.
Al oír los pasos detrás de ella, Bella ni siquiera se atrevió a mirar atrás, ¡corría con todas sus fuerzas hacia el exterior!
Allí había un solitario bosque, todo en penumbra, excepto la l