—Solo que no pensaste que Javier tuviera tanto valor, no solo involucró a Carlos, sino que también aprovechó la oportunidad para envenenar a Marta. Temías que confesara que era tu idea, así que hiciste que pareciera un suicidio por miedo.
—¡Imbécil!
Víctor estalló de ira, arrojando con fuerza el cigarro que tenía en la mano. —¿Cómo te atreves a dudar de mí? Tengo muchas maneras de encargarme de Bella, ¡no necesito que Javier haga esto!
»Javier ha sido mi mayordomo todos estos años; aunque no ha