No solo Bella se sentía confundida por la llegada de Carlos, sino que Laura y Elio también estaban un poco sorprendidos por su comportamiento.
Carlos, al ver a los hermanos Elio, los ignoró por el momento y se dirigió a Bella, ofreciéndole un ramo de rosas rojas brillantes.
Al ver esa gran cantidad de rosas tan vibrantes, Bella preguntó, desconcertada: —¿Carlos, qué intentas hacer?
Carlos, con gran entusiasmo, declaró: —¡Bella, he decidido seguir persiguiéndote! Como tú dijiste, al fin y al cabo