[Aunque ese día en la fiesta te pusiste en un aprieto y sufriste bastante a propósito, al menos lograste al señor Romero, ¡eso ya vale la pena!]
[¡El tal Romero es realmente guapo y tiene una presencia impresionante! Cuando estaba en la escuela, muchas chicas lo miraban a escondidas. No me extraña que te esforzaras tanto; para conquistar a un tipo así, ¡hay que usar un poco de astucia!
Pedro, al escuchar eso, salió de la biblioteca sin terminar de oírlo.
—Me sentí muy enojado, como si me hubiera