Al escuchar esa voz, Bella levantó la mirada de inmediato.
Fuera del reservado, un hombre vestido como un supervisor guiaba respetuosamente a Pedro.
Él llevaba un elegante traje negro hecho a mano, con una simple camisa blanca que acentuaba su porte, refinado y atractivo.
Quizás sintió la mirada de Bella, sus ojos se volvieron hacia ella.
Al encontrarse sus miradas, Bella recordó aquella noche en la que había actuado de manera impulsiva y desvió la vista.
—¿Pedro?
Exclamó Manuel, sorprendido al