Bella se soltó de su abrazo y se irguió. —No pasa nada.
Pedro sintió una punzada de decepción al perder el calor de su cuerpo, pero no lo demostró en su rostro. —Vámonos. —le dijo a Bella.
Abajo, la madre y la abuela también se habían acercado al escuchar el alboroto.
—Pedro, ¿qué ha pasado?
Preguntó la abuela. —¿Tu padre no te estaba hablando de cuestiones laborales? ¿Cómo es que han terminado discutiendo?
Pedro no quería preocupar a su abuela. —Teníamos opiniones diferentes, sólo fue un pequeñ