Carlos resopló. —Bella, no me pongas en aprietos, yo no soy un mentiroso, ¿cómo voy a enseñarte a serlo?
Uno de los asistentes, envidioso, comentó: —Señorito Sánchez, se nota que usted y su novia se llevan de maravilla.
Bella intentó explicar: —Yo no soy...
—¡Bien dicho! ¡Bien, que se queden todas estas cosas!
Exclamó Carlos, haciendo sonreír a todo el personal presente.
Llovieron elogios y cumplidos sin parar.
Bella decidió callar, pues no conseguía intervenir.
Carlos sonrió aún más, haciéndose