En ese momento, Carlos tenía una expresión seria, sus ojos brillaban, y aunque Bella se consideraba a sí misma alguien ajeno a los sentimientos, por dentro se había conmovido un poco.
Bella sabía que, aunque Carlos parecía cínico en la superficie, cuando se ponía manos a la obra era alguien muy principista y jamás usaría los sentimientos como una herramienta para manejar a Pedro.
Debía de gustarle de verdad.
A diferencia del cariño puramente fraternal que sentía por Darío, esta sincera declaraci