Las palabras de Carlos sonaban sinceras, incluso con un toque de tristeza. A Bella le dio cierta pena.
Incluso llegó a pensar que tal vez se había excedido. Después de todo, Bella de veras le había causado algunos problemas.
—Carlos, yo...
—Vaya, Bella, mira que al final no has podido evitar hablarme. —lo provocó Carlos, divertido.
—¡Eres tonto, Carlos!
Bella no pudo contenerse más y le dio un puñetazo en el pecho.
Carlos no intentó esquivarlo. Se llevó la mano al lugar golpeado, soltando un que