Patricia estaba descontenta: —Bella, tú también tienes acciones en M-Q, ¿por qué eres tan indiferente a los asuntos de la empresa? Un negocio exitoso también es bueno para ti.
—¿Cómo puedes dejar que Bella se encargue de este tipo de cosas? —Alberto exclamó. —En los ojos de los demás, nuestra posición familiar no es tan alta como la de ellos. ¿Por qué tenemos que molestarlos una y otra vez? ¿Cómo esperas que Bella mantenga su dignidad en su casa?
Patricia respondió con cierto pesar: —Papá, sab