Ante el cuestionamiento de Bella, Pedro mantuvo la calma. —Bebiste demasiado anoche y no parabas de llamarme hermanito Pedro y no me dejabas ir.
Bella frunció un poco el ceño al escucharlo. Recordaba haberse quedado dormida profundamente, pero no tenía memoria alguna de cómo había llegado a su habitación ni de lo que pudo haber dicho.
—¡Bueno, si estaba borracha, entonces haz lo que quieras! —respondió Bella con sarcasmo—. ¡Pedro, compraste vino de frutas a propósito y me llevaste al SPA para ap