Al escuchar sus palabras, la voz de Julio se detuvo por un momento.
—Elena, hoy no tendré que quedarme a trabajar hasta tarde, vuelve a casa y hablemos con calma.
Julio rara vez tenía tanta paciencia, siempre estaba muy ocupado y le hablaba a Elena de forma breve y concisa.
En este momento, el hecho de que él tomara la iniciativa de proponer una conversación ya mostraba su buena voluntad.
Elena no respondió de inmediato.
Bella y Elena habían sido amigas durante años, ¡y con solo ver a Elena, Bel