Sara le informó: —Cuando Claudia me vio, era evidente que se puso un poco nerviosa. Pero enseguida volvió a mostrarse como si nada, y como fue mi madre quien le pidió que fuera al despacho, no mencioné nada a nadie.
Bella frunció el ceño. —¿Así que ahora Claudia tiene libre acceso a tu casa?
—Sí, y aunque yo mantengo las distancias, ella ha conseguido ganarse el cariño de mi madre, ¡ahora mi madre la trata incluso mejor que a mí!
Al escuchar estas palabras de Sara, Bella no pudo evitar recordar