Elena se apresuró a marcar el número de Bella.
—¡Pedro ha subido a buscarte de nuevo y no he podido detenerlo! —le informó Elena, con clara preocupación en su voz.
»Bella, Pedro tenía una expresión terrible. Por favor, no lo desafíes ni trates de enfrentarlo, ¡voy enseguida!
Colgó el teléfono y, sin esperar al ascensor, comenzó a subir por las escaleras.
En la habitación, el teléfono de Bella aún no había tenido tiempo de guardarlo cuando vio a Pedro, con el semblante oscurecido, parado en la pu