El teléfono probablemente estaba en modo manos libres, y en ese extremo pronto se escuchó la voz triste de Lucía.
—¿Bella, acaso estás enojada con Pedro y por eso ni siquiera quieres acompañarme a mí?
Bella no pudo soportar el tono con el que Lucía estaba hablando, así que rápidamente respondió:—¡Por supuesto que quiero acompañarte, abuela!
—¡Entonces así será! ¡Mañana enviaré al chofer para que los recoja!
Sin esperar a que Bella dijera algo más, Lucía terminó la llamada, su tono ahora clar