—Era la noche de guardia cuando me enteré de tu accidente. Corrí a verte y al llegar te encontré inconsciente. Volví rápidamente a la estación de enfermería y cuando regresé me topé con esta escena.
Elena tiró el algodón, aliviada. —La hemorragia ya casi se ha detenido, voy a traerte un poco de pomada.
Después de que Elena saliera, Bella echó un vistazo afuera, todo seguía a oscuras, debía de ser madrugada todavía.
Pronto, Elena regresó con la pomada y se la aplicó con cuidado en los labios heri