—¡Splash!
Antes de que el hombre pudiera beber su copa de vino, Bella le arrojó el té que tenía en las manos directo a la cara.
El hombre, tomado por sorpresa, dejó caer su copa al suelo.
—¡Maldita perra, te atreviste a tirarme eso!
Enfurecido, el calvo levantó la mano, dispuesto a abofetear a Bella.
—¡Alto!
Pedro, que estaba junto a la puerta, gritó. En ese mismo instante, Carlos se levantó y agarró la muñeca del hombre, quien lanzó un grito de dolor.
Retorciéndose y quejándose, el tipo suplicó