Con una mirada penetrante, Carlos se volvió hacia Pedro. —Director Romero, ¿quiere seguir bebiendo?
Pedro esbozó una sonrisa enigmática y respondió: —Jefe Sánchez, estás con tanto entusiasmo, claro que lo acompaño. Pero beber sin más no tiene gracia. ¿Qué tal si apostamos algo?
—¿Apostar? —Carlos se mostró interesado de inmediato.
Pedro respondió: —Si yo gano, tendrás que volver a la Ciudad de las Nieves.
—Vaya, juegas fuerte —rio Carlos con malicia—. ¿Y si yo gano?
—Podrás escoger el proyecto q