Una vez dicho eso, Bella se dispuso a irse, pero la voz maliciosa de Carlos resonó: —Ya hemos soltado el cebo, ¿no quieres capturarlos?
Bella detuvo sus pasos y dijo apretando los dientes: —Carlos, cuando me enviaste ese mensaje, ya me estabas tendiendo una trampa, ¿verdad?
Carlos respondió despreocupadamente: —No se puede decir así, es una relación de beneficio mutuo.
Mientras hablaban, Laura, inquieta, se levantó y se acercó a ellos.
—Hermano Carlos, ¿puedes irte a sentar por allá? Quiero habl