86. Segundo hijo
Narrador externo:
Addie podía sentir que sus piernas comenzaban a temblar al pensar en su lengua deslizándose dentro y fuera de ella, jugando con su clítoris chupándolo profundamente en su boca.
Dio la vuelta y abrió la puerta y sin pensarlo ella se deslizó adentro. Tenía una sed insatisfecha y Damián era el hombre justo para saciarla.
Sabía sin lugar a dudas que en el segundo en que su lengua la invadiera sería como un volcán caliente en erupción. Su toque era fuego en su piel y ella quería