51. Solitaria
El chofer paró a cinco calles de mi antigua casa.
Preferí que fuera de este modo, llegar en un coche así de caro en una zona como la mía era misión imposible, probablemente acabaría atracado antes que pudiera parpadear o intentar defenderse.
La tristeza se había hecho conmigo.
Cada uno de mis huesos tiritaba en busca del calor de mi familia.
No podía seguir pretendiendo, nunca se me había dado muy bien.
Sin mis padres no podía continuar sin más, los necesitaba.
Me habían hecho daño pero cuand