146. Mía
Estaba decidido a hacerla mía. Había pasado semanas planeando mi jugada y ahora estaba en la puerta de la mansión de los Remington, con dos billetes de avión en mi bolsillo. Aunque no se si le considera billetes de avión a un viaje planificado en mi jet privado.
Sabía que sería difícil convencer a Angela de que me acompañara en un viaje de negocios, pero estaba dispuesto a intentarlo.
Llamé al timbre y esperé pacientemente a que alguien me abriera la puerta. Finalmente, una criada apareció y me