132. Acostarse juntos
Me alejé, desesperado por ver la emoción en su rostro, vi cómo sus pestañas se abrieron y sus mejillas se tornaron del más puro carmesí.
Este era mi lugar favorito.
Este era mi momento más deseado y lo estaba viviendo junto a la mujer de mis sueños.
La razón por la que mis latidos siguen a flote.
La deseo.
La quiero.
Voy a enloquecer si no consigo saciar mi sed de ella.
Encendiendo cada parte de mi en el acto, era jodidamente adictiva como la peor de las drogas. No había forma humana de que