122. Todo lo que pido
Me dirigí hacia afuera, evitando la mirada de todos para que no pudieran ver lo débil y destruido estaba por dentro. Me sentí roto.
Realmente me sentía solo. No podía seguir fingiendo que todo estaba bien. El hecho de saberla despierta me había alegrado pero al mismo tiempo saber que su memoria había sido vapuleada y que todos y cada uno de nuestros recuerdos ya no viven en su memoria me agobiaba demasiado.
El amor y la felicidad que me emocionó ver en los ojos de Addie cuando se despertó, no