El señor Cruz apenas había terminado su frase cuando un Brendan con cara de tormenta le lanzó un puñetazo a la nariz.
El hombre mayor gimió y se desplomó en el suelo mientras la sangre brotaba de su nariz rota.
Pero eso no fue más que el comienzo. El rostro de Brendan se había transformado en una expresión de pesadilla. Agarró al señor Cruz por el cuello y le propinó más golpes en la cara. Cada golpe era sólido como una roca, e incluso cuando la sangre salpicaba, no había señales de que Bren