La enfermera hablaba en voz baja, por lo que había muchas posibilidades de que Deirdre no la hubiera oído.
Tras asegurarse de que Deirdre no había oído lo que la enfermera había dicho, la soltó y le dijo con un tono frío: "Si no vuelves a tener cuidado con lo que dices, te mataré".
El rostro de la enfermera se puso tan pálido como una hoja de papel y se apresuró a explicar: "No lo hice a propósito. Pensé-".
"¡Cállate!". Tenía la voz ronca a causa de la fiebre, pero aún podía infundir miedo a