A Deirdre le ardían las mejillas. Si lo admitía, ¿no parecería que le importaba mucho lo que Kyran pensara de ella?
Los labios de Kyran se curvaron. Su sinceridad brotó al teclear: "Me alegra oír que te importa lo que pienso".
Deirdre agachó la cabeza, pero por más que buscó no consiguió ningún buen contraargumento. "¿Y? ¿Por qué no dijiste nada entonces? A menos que tanto el señor Engle como el señor King estuvieran mintiendo...".
"Tal vez lo estaban, pero ¿qué hay del hombre que te coqueteó