¡Bum!
Deirdre pareció ser alcanzada por un rayo. Estaba tan conmocionada que sus suaves labios ni siquiera podían cerrarse. "¿Qué?".
Pensó que había oído mal, pero Kyran estaba muy seguro.
"Me gustas. La primera vez que te vi, ya me gustabas".
Kyran tecleó muy rápido y sus ojos desprendían un afecto infinito. "En realidad, si no me hubiera enfermado, lo habrías sabido anteayer. Te invité a salir para confesarme y perseguirte formalmente".
"¿Cómo puede ser?". La mente de Deirdre estaba compl