Los ojos negros como el carbón de Kyran se clavaron en el rostro de Deirdre. La punta de su nariz estaba enrojecida por el frío, ya que había caminado hasta aquel lugar.
Tal vez fuera por su actitud indiferente de ayer o tal vez porque tenía dudas sobre quién era Kyran en realidad, que ya no podía sonreír indefensa.
En cualquier caso, cuando se recompuso, oyó una voz desde el teléfono de Kyran. "Hace demasiado frío aquí afuera. Entremos".
Deirdre asintió y se acercó a la pared.
Kyran la sigu