Maeve bajó la cabeza para comprobar la hora y arrugó las cejas. "Son más de las nueve...".
"Vas a irte a las diez, ¿verdad?".
Desde luego, a Maeve le resultaría imposible afirmar que estaba dispuesta a separarse de Deirdre. Le tenía mucho cariño a Deirdre y, sin embargo, todavía no era la verdadera madre de Deirdre y su propia hija seguía esperándola.
"Mmjm", dijo Maeve sonriendo, fingiendo una actitud relajada. "Pero es una buena cosa que vaya a recibir tratamiento. Así, la próxima vez no o