'No habría asistido a la fiesta de m*erda si hubiera sabido que pasaría esto'.
Al ver que no podía detener a Brendan, el gerente del hotel le ordenó a un guardaespaldas que lo siguiera.
Brendan echó a correr bajo la lluvia y su cuerpo quedó empapado en un instante. La lluvia ya no parecía gotas de agua, sino más bien cuchillas. La frialdad de la lluvia le atravesaba la piel como cuchillas afiladas.
Estaba aterrorizado.
"¡Deirdre! ¡Deirdre! ¡Sal!".
La buscó por todas partes y supuso que pod